Mejores Poemas Cristianos

Aquí hay una recopilación de los mejores poemas a Dios, con sus respectivos autores. Si conoces algún poema digno de estar en esta lista coméntanos, al igual que si te animas a escribir uno.

Esperamos que disfrutes estos momentos con el señor y que te sirva para el autodescubrimiento y el acercamiento a Dios.

Poemas Cristianos

Ábrele tu Corazón

¡Si tú supieras, amigo,
lo mucho que Dios te ama!
Lo demuestra cada día
desde las horas tempranas.

Te levanta, te alimenta,
te viste, también te calza;
y si te encuentras enfermo,
si le pides, El te sana.

Piensas que lo tienes todo,
¡Pues algo especial te falta!
aunque ahora no lo entiendas
lo comprenderás mañana.

Es de niños entenderlo
al sabio le es cosa extraña
¡Pues a ti Dios te ama tanto
que como a niño te habla!

¿Quieres, mi amigo, ir al
cielo
cuando de este mundo partas?
Cree solo en JESUCRISTO;
El quiere salvar tu alma.

En este día del Señor
clamo por tí al Dios del cielo
que ponga en tu corazón
darte a El con grande anhelo.

Recuerda los beneficios
que por amor El te ha dado;
de todos, el más hermoso,
el más valioso y más alto;
aquél que no tiene precio
pues con sangre fue pagado.

Es la salvación eterna,
es vivir siempre a su lado.
Es que te amistes con El,
con tu Dios que te ha creado.

Dale importancia al consejo
que por amor hoy te damos…
Ábrele tu corazón
a Aquél que al mundo te trajo.

— Zaida
C. de Ramón —


JESÚS es la
Navidad

¡Con cuánto
anhelo se espera
la época de Navidad!
“Hay que comenzar la fiesta;
es tiempo de celebrar.”

Sin saber por qué festejan,
sin conocer la Verdad,
comienza la algarabía
de lo que NO es Navidad.

¡Que triste la condición
que vive la sociedad!
Al mundo dan pleitesía
los que en tinieblas están.

Buscan llenar un vacío
que con nada llenarán.
Solo Cristo satisface.

¡JESÚS es la Navidad!

La tradición con su engaño
a muchos suele atrapar.
Hacen todo por costumbre
sin siquiera razonar.

El que está en Cristo se goza
en espíritu y verdad.
Hay gratitud en el alma …
¡Cada día es Navidad!

Es Navidad vida nueva,
es dejar lo viejo atrás,
Es empezar sin reservas
con Jesús … una amistad.

Si en verdad quieres gozarte,
si anhelas un cambio ya …
Dile que sí a Jesucristo
¡Haz de El tu
Navidad!

— Zaida
C. de Ramón —

Dulce… el Amor de Madre

¿Cómo no honrar a mi Dios

una vez más en la vida?

Si entre sus muchos tesoros

me dio a mi madre querida.

 

 

¡Cuántos recuerdos tan gratos

guardo de mi amada madre!

De todos el más hermoso,

el más bello y memorable

fue el día que le ofrendó

su vida… al Admirable.

 

 

¡Qué alegría siento al saber

que hoy ella se está gozando

En la presencia de Dios…

con los angeles, cantando!

 

 

Ese es siempre mi consuelo

pues sé que ahora está mejor,

aún cuando en ocasiones

veo su espacio vacío

y echo de menos su amor…

 

 

Si aún tienes a tu madre

cuídala con fervor

pues no hay nadie en este mundo

que sea de más valor.

 

 

No hay otro amor en la vida

que al de ella se compare;

Sólo el de Dios es más grande…

No hay otro que le iguale.

 

 

Amor desinteresado,

Amor libre de egoísmo,

diáfano, puro, abnegado…

Dispuesto hasta al sacrificio.

 

 

Es el cariño sincero

propio de la buena madre

dulce, tierno, sin reservas

una fuente inagotable.

 


No tiene precio en la tierra.

 

¡Su valor… incalculable!

 

 

— Zaida
C. de Ramón —

 

Sed Santos

Señor, Tú nos quieres
santos,
ayúdanos a lograrlo.
¡Son tantas las influencias
que se presentan a diario!

El mundo con su atractivo
trata siempre de apartarnos;
No permitas que nos toque,
enséñanos a cuidarnos.

Danos la sabiduría
que todos necesitamos
para poder discernir
entre lo bueno y lo malo.

La carne con sus sentidos
trata también de atraparnos,
tal parece que se olvida
que estamos crucificados.

Como Tú bien nos conoces
y nada pasas por alto
fue por eso que enviaste
al buen Espíritu Santo.

Ese gran Ayudador
que quiere siempre guiarnos;
nos ayuda en la oración
para que estemos velando.

Si en espíritu vivimos
y si en espíritu andamos,
no tenemos que temer
caminaremos triunfando.

Todo eso lo hace El
nosotros solo nos damos
en un sacrificio vivo
para poder agradarlo.

Reconozco, mi Señor
que eres Rey y soberano
sin tu ayuda, mi buen Dios,
nunca podremos lograrlo.

Abre los ojos, Señor,
despierta a tu pueblo amado;
hazle saber de una vez
que todo está preparado.

Cuando la trompeta suene
y Tú vengas a buscarnos
contigo solo se irán
los que se encuentren velando;
esos que se han mantenido
siempre fieles al Amado
guardando con mucho celo
un corazón puro y santo.

Porque Tú eres santo, Dios
y Celoso te has llamado;
hoy nos quieres advertir:
«¡Sed santos, pues YO soy santo!»

— Zaida
C. de Ramón —

 

¿Qué es
la
Vida?

–¿Qué es la vida para
tí?
— La vida es … Cristo en mí.
Es que sin Cristo no hay vida
solo puedes existir.

— Espera, explícame eso,
¿Qué es lo que quieres decir,
Que después de tantos años
yo he estado y no he estado aquí?

Es profundo, no lo entiendo.
¡Tan sabio que siempre fui!
Creía que mucho sabía;
hoy veo que no es así.

Pero, ¿tú dices que Cristo
es el que hace vivir?
Yo creía que estaba muerto
pues yo no lo veo aquí.

¿Cómo entonces tú
sostienes
que Él es vida para ti? …….
Pues si a ti Él te dió vida
también puede hacerlo en mí.

Yo creía, yo pensaba
que estaba lejos de mí;
Mas ahora ……. me arrepiento:
JESUCRISTO, creo en Tí.

Desde ahora ya no existo
pues al pasado morí;
comienzo una nueva vida
con JESÚS que es vida en mí.

Ya no le temo a la muerte,
no me inquieta el porvenir;
con JESÚS vivo segura
¿Quieres tú también vivir?

— Zaida
C. de Ramón —

 

No
te Afanes

Marta, Marta, no te afanes;
veo que estás muy procupada.
¿Tú no ves que Yo he venido
para servirte, mi amada?

Descansa un poco, reposa
y gózate en mis Palabras;
ellas son pan al hambriento
y al sediento es como agua.

Si observas a tu hermanita,
a mis pies cayó postrada;
escogió la buena parte
que no le será quitada.

Por eso, Marta querida,
echa sobre Mí tu carga
y entonces podrás vivir
trabajando y descansada.

Tengo planes para ti;
has sido seleccionada,
pues muy pronto tú has de ver
mi gloria manifestada.

Quita la piedra, no dudes,
cree en Mí y en mi Palabra;
Me debo glorificar …
No te afanes, ven, descansa.

— Zaida
C. de Ramón —

 

Mi Amigo Divino

¡Qué seguridad me
da
que el Espíritu me guíe!
El se goza en dirigir
a aquel que se lo permite.

Mi Creador me
ama tanto
que me dio el libre albedrío
para que yo decidiera
de mi voluntad seguirlo.

A fin de que lo
lograra
decidió enviar a su Hijo
y en la cruz me declarara:
insuficiente en mí mismo.

Desde entonces comprendí
que sin su ayuda no puedo,
mas El ya me había enviado
en su amor al Paracleto.

En mi corazón creí
también en esa promesa
que JESÚS hizo al partir
y en Pentecostés cumpliera.

No tardó el Ayudador
en tomar el señorío
de mi espíritu, alma y cuerpo
pues me rendí y El lo hizo.

Ahora yo me gozo en Él
y Él se deleita conmigo;
a JESÚS glorificamos.
¡El es mi Amigo Divino!

— Zaida
C. de Ramón —

Niégate
a Tí Mismo

¿Sabes una cosa, hermano,
que te veo entristecido?
Como si algo te faltara
y no logras descubrirlo.

¿Te sientes insatisfecho?
¿Piensas si Dios se habrá ido?
¿Dudas si vale la pena
dejarlo todo y seguirlo?

Aunque te sientas muy
triste,
aunque te encuentres vacío,
atrás ya no volverás;
«No puedes dejar a Cristo»

¿No será que con tus
fuerzas
y talentos no has podido?
¿No has tratado de llegar
a la meta por tí mismo?

Haz como Pablo, mi hermano,
y no seas confundido;
tenlo todo por basura
para que ganes a Cristo.

Ríndete hoy al Señor,
reconócete vencido;
para que seas vencedor
niégate hoy a tí mismo.

— Zaida
C. de Ramón —

 

JESUS
Llama


a la Puerta de tu Corazón

Múltiples años
he pasado ansioso
A tu puerta velando noche y día,
Y esperando me abrieras generoso,
He llamado y llamado con porfía.
Pero tu ingrato corazón que ignora
De mi insondable amor el justo enojo,
Me ha dejado llamar hora tras hora,
Sin correr de tu puerta el cruel cerrojo.
Mas Yo no vengo a demandarte abrigo,
Aunque estoy tan cansado y tengo frío…
Los ángeles de Dios están conmigo,
Cielos, tierra, la mar y todo es mío.
Yo quiero darte lo que tú no tienes:
A tu pecho la paz y la ventura,
Colmarte, sí, de celestiales bienes,
Y tornar en delicia tu amargura.
Vengo a ofrecerte mi amistad sincera,
La que te pruebo con mi mano herida…
¡Ay! posar a tu lado Yo quisiera
Esta noche tan triste de la vida.
Heme aquí, a la puerta todavía,
Llamo, llamo, el murmullo se asilencia,
Si me abrieras feliz me sentiría,
Haciéndote feliz con mi presencia.
Vendrán los años de amargura impía
En que llores tu triste desventura,
De salvación se habrá acabado el día,
Y excusa no tendrás en tu amargura.
Ya me voy lamentando tu dureza;
No he tenido de tí la bienvenida.
Yo quise darte celestial riqueza,
El mismo cielo con mi misma vida.
Yo no puedo violar esta morada
Que se me cierra sin mirar mi anhelo:
Sin voluntad, mi amor sería nada,
Y muy triste también el mismo cielo.
Llamaré con paciencia en otra puerta,
En otro corazón tal vez ansioso,
Allí Yo sé que al encontrarla abierta,
Feliz seré con impartir mi gozo.


Arturo Borja Anderson —

 

Existe
un Dios

Cuando el sol,
con sus rayos, adorna la tierra,
Y dora los mares y pinta la hierba,
Me dice al oído, muy suave. una voz:
<< Existe un Dios >>

Cuando brilla la
luna, y su luz blanquecina
Bañando lo creado, al mundo da vida,
Se deja sentir a mi lado una voz:
<< Existe un Dios >>

Cuando aves, en
bosques, entonan sus trinos
Y alaban alegres al Ser que las hizo,
Me dicen gozosas con célica voz:
<< Existe un Dios >>

Cuando aspiro el
perfume que exhalan las flores,
Tan bellas al día, tan puras de noche,
En tono armonioso me dice una voz:
<< Existe un Dios >>

Cuando elevo
hacia arriba mi vista y contemplo
Los mundos millares que pueblan los cielos,
Me encuentro pequeño, y escucho la voz:
<< Existe un Dios >>

Cuando veo los
cielos, obra de tus manos,
La luna y estrellas que Tú has formado…
<< Cuán grande es tu nombre >> -escucho la voz,
<< ¡Cuán grande, oh Dios! >>

Cuando pienso,
oh buen Padre, en tu amor tan inmenso
Que has dado a tu Hijo a morir cual cordero,
Te alabo, oh Eterno, y voy de ti en pos,
¡Te alabo, oh Dios! …


Francisco A. Franco Brousse–

Poemas de Cristianos

No hay otro Nombre

No hay otro Nombre en la
tierra
tan poderoso y sublime,
como el Nombre del Ungido.
El Mesías prometido …
Jesucristo, el que redime.

Ante su sola mención
muertos recobran la vida.
Los enfermos son sanados,
y los pobres desgraciados
ven curadas sus heridas.

En el Nombre de Jesús
se abren las puertas del cielo
para el alma que se humilla.
Quien busca a Dios de rodilla
halla el celeste consuelo.

Su Nombre calma a las fieras
y vence los elementos.
Lo imposible en El no existe.
Ningún poder se resiste
al que creó el firmamento.

Nombre, que ofrece a los
hombres
Vida Eterna y Redención,
Consuelo a los afligidos.
Y al que llora arrrepentido,
las delicias del perdón.

No hay para el hombre
extraviado
otro Nombre más hermoso,
ni con tantas garantías.
Sólo en Jesús, el Mesías,
las almas hallan reposo.

No busquéis otros recursos,
porque no hay más solución
que la que Dios ha provisto.
Sólo en el Nombre de CRISTO
se encuentra la salvación.

— Daniel Nuño —

 

 

Vida Eterna

Para un mundo sin remedio,
que entre maldad se gobierna,
Cristo ha venido a ofrecernos
Salvación y Vida Eterna.

Aquí somos peregrinos …
Nuestra existencia es fugaz.
Dios nos ofrece un destino
de Eterna Felicidad.

Cristo quiere que alcancemos
victoria sobre el pecado,
porque desea que estemos
eternamente a su lado.

La vida aquí es pasajera
Del mundo no hay nada bueno.
La riqueza verdadera
Es la Eternidad del cielo.

— Daniel Nuño —

 

 

Labradores

El campo del Señor está de
fiesta
por estos escogidos labradores,
que riegan la semilla a manos llenas,
abriendo nuevos surcos, sin temores …

Jóvenes que al hallar la
encrucijada
piden la orientación del Padre nuestro,
escogen lo mejor, y en la alborada
empiezan sus labores con empeño …

No han de temer al tiempo en
sus cambiantes,
al vendabal airoso y destructivo,
a la lluvia o al sol, que calcinante,
amenace las tierras de cultivo …

Hay fuerzas concentradas
más potentes,
para usar contra el mal, la fe cristiana:
por ella vencerá todo creyente;
las promesas de Dios nunca nos fallan.

— Carmen M.
C.
Gómez —

 

 

Mi Dios

Infelices los seres que
conciben
un Dios entre paredes,
que se vende y se compra
con monedas,
o sacrificios crueles …

El Dios que yo concibo
es infinito
Autor del universo,
Omnipotente, Excelso,
Justiciero y Bendito.

— Carmen M.C.
Gómez —

 

 

Soneto de la Esperanza

En esta hora apacible,
Señor, a Tí yo ruego
que tu misericordia derrames con perdón
de las innumerables faltas que sabes tengo,
y me limpies por siempre de toda imperfección …

Señor, guárdame alerta
para poder librarme
de toda incertidumbre en relación a Tí,
que en mi interior Tu augusta presencia esté palpable
a la chispa divina que Tú pusiste en mí …

Y que cuando me llegue el
momento supremo
valientemente afronte Tu llamada final;
y tu Espíritu Santo llene de caridad
las mentes de los míos, amados en extremo;
y que sepan no hay muerte y solo despertar
a eternas beatitudes en el célico hogar.

— Carmen M.C.
Gómez —

 

 

Pensando que Muero

Vivo pensando que muero
cada instante de mi vida.
Puede ser, quizás el postrero;
La luz de mi candelero
puede extinguirse enseguida.

Eso me hace estar alerta.
Sí … Porque en cualquier momento
Dios puede pedirme cuentas,
y ante su Santa Presencia
no podré decir: «Lo siento …»

Por eso quiero vivir
muy despierto y preparado;
calibrando mi existir,
porque cuenta he de rendir
al que la vida me ha dado.

Sé bien que habré de esforzarme
en cumplir con mi deber,
y al hacerlo, cerciorarme
que Dios no ha de reprocharme
mi forma de proceder.

Lucho porque no hagan mella
en mí lo ruin y vicioso..
Evitando las querellas …
Que al morir no queden huellas
de algo indigno y vergonzoso.

Y no es que morirme quiera …
Cada vez que doy un paso,
lo he de dar de tal manera,
como si el último fuera,
para evitar el fracaso.

Reconozco, con tristeza,
que no logro el bien que quiero.
Pero aún en mi flaqueza
prosigo con entereza,
y al vivir, pienso que muero.

— Daniel Nuño —

 

 

Mirando al Sendero

Donde se cierra un camino
siempre empieza algún sendero.
Alguien anduvo primero
por nuestro propio destino.

Otros también soportaron
semejantes inclemencias;
las huellas de su presencia
nuestras huellas señalaron.

Los caminos se han formado
a base de andar por ellos.
Cada paso es un destello
de nuestros antepasados.

Cientos de generaciones
nos llevan la delantera,
que forjaron carreteras
a fuerza de tropezones.

No estás solo en esta vida.
La senda que estás pisando,
alguien la cruzó llorando
con el alma dolorida.

Por eso, ante tu amargura,
piensa, mirando al sendero,
que antes que tú, otros sufrieron
semejantes desventuras.

Y en vez de lamentaciones,
da gracias al Ser Divino,
por encontrar un camino
lleno de hermosas lecciones.

— Daniel Nuño —

 

 

La Niña
Ciega

Qué ciego es el
mundo, madre,
Que ciegos los hombres son,
Piensan, madre, que no existe
Más luz que la luz del sol.

Madre, al cruzar
los paseos
Cuando por las calles voy,
Oigo que hombres y mujeres
De mí tienen compasión.
Que juntándose uno a otro
Hablan bajando la voz
Y que dicen: ¡Pobre ciega!,
Que no ve la luz del sol.

Mas yo, no soy
ciega, madre;
No soy ciega, madre, no;
Hay en mí UNA LUZ DIVINA
Que brilla en mi corazón.
El SOL que a mí me ilumina
Es de eterno resplandor;
Mis ojos, madre, son ciegos…
Pero mi espíritu…no.

Cristo es mi Luz,
es el día
Cuyo brillante arrebol
No se apaga de la noche
En el sombrío crespón.
Tal vez por eso no hiere
El mundo mi corazón
Cuando dicen: ¡Pobre ciega!,
Que no ve la luz del sol.

Hay muchos que ven
el cielo
Y el transparente color
De las nubes, de los mares
La perpetua agitación.
Mas cuyos ojos no alcanzan
A descubrir al SEÑOR
Que tiene a leyes eternas
Sujeta la Creación.

No veo lo que
ellos ven,
Ni ellos lo que veo yo;
Ellos ven la luz del mundo
Yo veo la LUZ DE DIOS.
Y siempre que ellos murmuran:
¡Pobre ciega! (digo yo)
¡Pobres ciegos!,  ¡que no ven
Más luz que la luz del sol!…


Anónimo —

 

 

Todo
es Gracia

Hombre que tienes
talento,
dime, ¿dónde lo compraste?
El mundo te reconoce
imaginación brillante;
pero, ¿cómo has adquirido 
ese don tan admirable?
Tal vez cultivas las ciencias
y aun descubrimientos haces;
pero, ¿cómo has poseído
esa aptitud envidiable?
Por ventura te consagras
al cultivo de las artes
y alcanzas preciados lauros
en concurridos certámenes;
mas, ¿elegiste tú mismo,
porque estuviese a tu alcance,
esa facultad preciosa
que el mundo admirado aplaude?
Nada debes a tí mismo:
cuanto tienes, cuanto vales,
a tu espíritu ha venido
de un modo que nadie sabe.
Mas de quien viene sabemos:
del que es de las luces Padre,
Autor de las buenas dádivas,
que como quiere reparte.
Si todo lo has recibido,
de nada debes gloriarte.

— Carlos
Araujo —

 

 

A un
Sabio

No dudo de la
enorme inteligencia
con que al mundo infeliz has asombrado,
y aplaudo el gran trabajo, que a conciencia,
por llegar a ser sabio has desplegado.

Tu talento
confunde y maravilla
y porque a lo ignorado pones freno,
el hombre, ante tu paso, su rodilla
dobla confuso, de respetos lleno.

Eres sabio, es
verdad; pero tu vida
está llena de errores sin medida.
Sabes mucho y no sabes ser moral.

Ser sabio, para
mí, no es ser bastante.
Prefiero un hombre bueno, aunque ignorante,
a tí, que sabes mucho y vives mal.

— Claudio
Gutiérrez Marín —

 

 

Con
Dios

La vida en Dios es
vida de aventura;
Vida llena de ensueño y de grandeza;
Rumbo heróico que apunta hacia la altura
Persiguiendo la gracia y la belleza.

La vida en Dios es fe de iluminado
En un perpetuo florecer de cumbre;
Es ser  un siervo del mar, bañado
En el calor intenso de su lumbre.

La vida en Dios es ir por los caminos
Ardiendo el corazón, la mano abierta;
Y llenar de los cánticos divinos
La soledad estéril y desierta.

La vida en Dios es fuego y armonía;
Es salmo y es poema de Ternura
Que en la aspereza cruel de cada día
Va dejando la miel de su dulzura.

La vida en Dios es ruta dolorosa;
Es visión de la cruz, jalon de gloria:
Es pasar por la noche tenebrosa
Y despertar en alba de victoria…


Francisco E. Estrello —

 

 

¡Escúchame,
Señor!

Gracias te doy,
oh Dios incomparable,
por tu Santa Palabra inmaculada,
en la cual me alumbró la llamarada
del fuego doctrinal del Admirable.

Salióme al paso
en mi senda oscura
con todo su esplendor y su clemencia,
siendo mi Salvador por excelencia
al hacerme una nueva criatura.

Por eso en la
hora sacrosanta
que sube mi oración Tu Trono,
recibe mi alabanza en el tono
que mi alma gozosa a Tí canta.

Hoy, al llegar
la fecha señalada
en que cumplo, Señor, estos mis años,
olvidando los negros desengaños,
vivo en la paz de tu bondad sagrada.

Así, pues,
apoyado en el glorioso
cayado del Mesías, del Ungido,
te diré con acento redimido
¡que sólo en Jesucristo soy dichoso!


Manuel Pérez del Busto

 

 

El Joven
Rico

Rico y apuesto
heredero,
alto de alcurnia y de talla,
se llega a Jesús pidiendo:
-Maestro bueno, ¿qué hace falta
para que la vida eterna
posea para mi alma?

-Los
mandamientos conoces:
No toques mujer extraña,
no mates, hurtes ni engañes,
sea veraz tu palabra,
respeta de tus mayores
la dignidad de las canas…

-Maestro, todo
he guardado.
Dime qué otra cosa falta.

Una muy simple:
ve y vende
cuanto a la tierra te ata,
dalo a los pobres, que cubran
su miseria por tu gracia,
y echando tu cruz al hombro
ven a seguir mis pisadas.

Perdió el joven
su apostura,
bajó al suelo su mirada
y se encaminó afligido
hacia sus riquezas vanas.

A Jesús le va
corriendo


por la mejilla una lágrima
que a contraluz pareciera
de sangre tornasolada.

-¡Pudo y no
quiso salvarse,
por su riqueza malvada!
¡Cuán difícil es que un rico
entre en mi eterna morada!
¡Un camello por el ojo
de una aguja, mal se pasa!


Santos García Rituerto

 

 

Enséñame,
Jonás

Enséñame, Jonás,
pero no a huir
ni a renegar por enramadas secas.
¿Adónde huirás del Dios que va contigo
si a donde vayas sin querer le llevas?
Y si la calabaza se ha secado,
busquemos mejor sombra en una higuera.
Enséñame, Jonás a ser valiente:
<< Yo soy culpable, echadme a la tormenta
para que el mar se calme y tengáis vida,
y a mí que Dios me lleve donde quiera. >>
Un submarino vivo irá al rescate
y nos traerá a la abandonada senda.
Abajo, en lo profundo de las aguas,
humillada, por fin, nuestra soberbia,
la voluntad rendida, consagrados
a la dura misión que Dios nos muestra,
enséñame, Jonás, esa plegaria
de adoración, confianza y obediencia.
Enséñame, Jonás, pero no el odio.
¿Qué Nínive es idólatra y perversa?
Tú y yo, Jonás, tenemos un mensaje
que Dios nos ha confiado para ella.
Dame tu verbo rápido y conciso,
tu voz adamantina y verdadera,
para que aquel que mi advertencia escuche
en polvo y ceniza se arrepienta.
Que yo doy voces y mi voz se pierde
en la expansión de una ciudad desierta.
Y cuando nuestra Nínive podrida
vuelva a Dios su mirada plañidera
y Dios derrame, como sabe hacerlo,
misericordia y gracia sobre ella,
entonemos tú y yo sus alabanzas
caminando gozosos nuestra senda
de ciudad en ciudad, de choza en choza,
para evangelizar de puerta en puerta.


Santos García Rituerto

Poemas Cristianos Dedicados a Dios

Atiende al consejo, Joven

Oye joven, sé prudente;
apártate para Dios
Entrégate a El por completo;
toma hoy la decisión.

El mundo mucho te ofrece;
se presenta en su esplendor
Pero al final del camino
todo es desilusión.

La carne con sus pasiones
provoca a la tentación
Si no la vences a tiempo,
te lleva a la perdición.

Es una trampa, no cedas;
es lazo del tentador
Repréndelo en el momento,
si no, te espera el dolor.

Mira arriba, hacia el cielo;

busca el rostro del Señor
Es el refugio seguro,
el lugar de bendición.

El es el Amigo fiel;
conoce tu corazón
Es el que llena el vacío;
da plena satisfacción.

Sé sabio, sigue a la meta;
haz tú como el corredor
se sacrifica a sí mismo
por tener el galardón.

Si así hacen los
atletas
que ejercitan con tesón,
aprende el ejemplo, joven;
el cielo es de más valor.

Nunca, nunca menosprecies
a tan grande salvación
Te aconsejo que la guardes
con temor y con temblor.

— Zaida
C. de Ramón —

 

 

Como el Águila

Cual águila es el
cristiano,
es fiel la comparación;
se deleita en las alturas
en Aquel que lo creó.

Si alguna vez intentara
elevarse y no pudiera,
es tiempo de renovar
todas sus plumas ya viejas.

A la Roca se
dirije,
contra ella se quebranta,
voluntariamente sufre
pero sale renovada.

Si el mal tiempo se avecina
y le alcanza la tormenta,
No teme, no sale huyendo;
nunca jamás se amedrenta.

Esta es la oportunidad,
el momento que esperaba;
con voluntad y valor
se dispone a traspasarla.

No tarda en subir muy alto;
alcanzó lo que anhelaba:
que el huracán con su fuerza
a la cima le elevara.

Se cumple ese hermoso verso
de la Escritura sagrada:
«Todo obra para bien
en aquellos que a Dios aman»

— Zaida
C. de Ramón —

 

 

La
Búsqueda Incierta

 El hombre con su intelecto,
¿hasta dónde irá a parar?
Busca un camino más recto
que nunca llega a encontrar.

En su afán de descubrir
difrentes soluciones,
sólo alcanza a sucumbir
ante sus mismas pasiones.

No es capaz de dar un paso
sin tropezar y caer.
Y tampoco su fracaso
quiere al fin reconocer.

Confía en su inteligencia.
Usa la humana razón,
dando a través de la ciencia
respuestas sin convicción.

Tan fácil como sería
admitir con humildad
la inmensa sabiduría
del Dios de la inmensidad.

Pero su orgullo le ciega;
y así vive obsesionado,
buscando una sola prueba
para mantenerse inflado.

Deja tu necia arrogancia.
Mira a Dios sencillamente.
Verás qué poca importancia
tiene el fruto de tu mente.

Es más sencillo admitir
que existe un Ser Creador
al que debes tu existir.
Un Dios sabio que es Amor.

Reconoce Su Presencia
en todo el bien que tú admiras.
Ríndete ante la evidencia
que si vives … si respiras …

Es gracias a sus cuidados,
y a su sabia protección.
Busca a ese Dios humillado,
y tendrás Su Salvación.

Humillante y reverente
accede a Él sin protestas.
Verás que es muy diferente
la paz que inunda al creyente
que en Dios busca la respuesta.

— Daniel Nuño —

 

 

Desparramando
Vida

Tú vas, Señor,
desparramando vida
En la pobre aridez del barro humano;
Todo surco regado por tu mano
Es viviente canción de rubio grano.

Tú conviertes la sed de
pozos muertos
En fuentes refrescantes de aguas vivas;
Y los desiertos, Cristo, que cultivas,
Florecen en tus manos compasivas.

Llevas en Tí, Señor, todo
el milagro
De los huertos en flor, llenos de trinos;
Y cuando pasas tú por los caminos,
Se estremecen de cánticos divinos.

–Francisco
Estrello–

 

 

El Verdadero Amor

Señor, ¡qué bueno es
amarte!
Oh, ¡qué bueno es serte fiel!
¡Qué bueno es en todo tiempo
una alabanza tener!

Quiero alabarte, adorarte
en espíritu y verdad
y así poder compartir
tu amor con la humanidad.

Es necesario entregarse
sin reservas, mi Señor
para poder conocer
ese verdadero Amor.

Aquel que Tú nos mostraste
en aquella cruenta cruz
manifestándolo al mundo
en tu Hijo amado: JESUS.

Perfeccióname, Dios mío;
perfeccióname en tu amor
para guardar siempre puro
y santo mi corazón.

Ese amor que es sufrido,
que en vez de recibir, da;
no se goza en la injusticia,
mas se goza en la verdad.

Aquel que no tiene envidia,
no sabe de vanidad,
todo lo cree y soporta,
que es y siempre será.

Es el camino excelente,
también es la Ley real,
es mayor que la esperanza
y que la fe: la Caridad.

Ese es el amor, Dios mío,
que quiero manifestar
a este mundo que se pierde
porque no sabe amar.

Llena de amor a tu pueblo;
se establezca la unidad;
para que entonces podamos 
al mundo testificar
que el REY de Reyes hoy reina
y por siempe reinará.

— Zaida
C. de Ramón —

 

 

Encontrarás
a Dios

Dondequiera que
pongas tu mirada,
dondequiera que fijes tu atención,
dondequiera que un átomo subsista,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las formas
diversas de las nubes,
en los rayos dorados que da el sol,
en el brillo que lanzan las estrellas,
ENCONTRARAS A DIOS.

En los dulces
balidos que en los prados
el rebaño da al silbo del pastor,
en los trinos cambiantes de las aves.
ENCONTRARAS A DIOS.

En la sangre que
corre por tus venas,
en la misma conciencia del tu YO, 
en los propios latidos de tu pecho,
ENCONTRARAS A DIOS.

En la santa figura
de la madre
cuyo seno la vida te donó,
en la franca sonrisa de una hermana,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las lindas
pupilas de la joven
que de amores prendió tu corazón,
en la grata visión de un ser querido,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las horas de
sombra y amargura
cuando a solas estés con tu dolor
si le buscas en la sombría noche
ENCONTRARAS A DIOS.

— Arturo
Gutierrez Martin —

 

 

Encuentro con JESUS

Nunca olvidaré aquel día
cuando a mi vida llegaste
en tinieblas yo me hallaba,
mas Tú mi senda alumbraste.

Entre multitud de gente
vagaba sin esperanza
como un barco a la deriva
naufragando, iba mi alma.

A inquirir comencé un día
¿qué pasaba? no sabía
entre temores y dudas,
existía mas no vivía.

¿Qué pasa conmigo, Dios?
¿Qué es lo que me está pasando?
Quiero reir y no puedo;
siempre termino llorando.»

«Ayúdame mi buen Dios;
»
ayúdame, te lo pido
sana ya mi corazón
y llena hoy mi vacío.»

Al momento algo ocurrió;
Su Palabra El enviaba
«Soy la luz», dijo el Señor;
por una
piedra me hablaba

Mi corazón se alumbró;
comprendí lo que pasaba
Al instante me rendí
pues JESUS me visitaba.

Desde entonces soy feliz;
tengo paz y tengo gozo
si me persiguen y ofenden,
como JESUS, yo perdono.

Hoy oro, canto y alabo
a mi Salvador bendito
no me canso de adorar a mi Dios,
pues El lo hizo.

¡Gloria doy a mi Señor!
¡Gloria al Espíritu Santo!
¡Gloria al Padre que me dió
lo que yo estaba anhelando.

¿Quieres tú también lo
mismo?
¿Ansías vivir un cambio?
Ven hoy a mi Salvador,
mi JESUS te está esperando.

— Zaida
C. de Ramón —

Piedra: Persona que
Dios usa sin ésta haberse convertido a Cristo
[Si los cristianos callamos, las
piedras hablarán]

 

 

Unidad

Cristiana

Es muy bueno y
delicioso
Habitar en comunión;
Es divino, es hermoso
Ser de un solo corazón.
No buscando ya lo nuestro
Sino el bien de los demás;
El ejemplo del Maestro,
Imitarlo más y más.
Perdonando las ofensas
Y olvidándolas también
Deben ya quedar suspensas
Procurémonos el bien.
Reduciendo a la memoria
Al Divino y buen Jesús:
No buscó jamás su gloria,
Prefiriendo aun la cruz.
El pecado dividiónos,
Tristes huellas nos dejó,
Mas el Cristo restaurónos,
Con su amor nos vinculó.

— Arturo
Borja Anderson —

 

 

De
Qu
é
te Sirve

¿De qué te sirve
la lluvia
de oro que te visita
y hace madurar el fruto 
del huerto que tú cultivas,
si desconoces la Mano
que tales dones te envía?

¿De que te sirve
la nube
deshecha en limpios cristales
que da canción a tu fuente
y aromas a tus rosales,
si muere de sed tu alma
cautiva en lazos carnales?

¿De qué te sirve
la noche
 cuajada de pedrería
si es mirada de los cielos
que nunca del pobre olvidan
si para tí tal mirada
es inconsciente y es fría?

¿De qué te sirve
el pan blanco
que nunca falta en tu mesa
y el vaso que cual topacios
liquidados centellea,
si está el pobre desvalido
muriendo de hambre a tu puerta?

— Mariano
San León Herreras —

 

 

¡Grande
Privilegio!

 

¡Qué
hermoso es obedecer
al Dueño del universo!
No merecemos tal honra
¡Es un grande privilegio!

Nuestro
Dios en las alturas
es Soberano y Supremo,
es grande Su Majestad
Su gloria cuentan los cielos.

Todo
aquello que creó
con Su palabra y con celo,
lo colocó en su lugar …
Él vio que todo era bueno.

 

Mas
aún, algo faltaba,
no
podía obviar el resto,
Quería
ser Padre de hijos
que le guardaran respeto
.
Que
caminaran con Él,
Le confiaran sus secretos,
Como al Padre que les ama,
Como Amigo en todo tiempo.

 

Entonces
determinó
como Propósito Eterno
el darnos lo más preciado,
lo más valioso y perfecto:
Al que con sangre pagó
por tí y por mí …¡Gran
Misterio!

No
menosprecies tal don
No ignores Su mandamiento
¡Obedecer al Señor
es un grande privilegio!

— Zaida
C. de Ramón —

¡Espero que os haya gustado! Comentadnos cuál ha sido vuestra favorita y si queréis mandadnos poemas vuestros decidnoslo.

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