Poemas Cristianos Largos

A continuación hemos recopilado los mejores poemas religiosos, esta vez los más largos. Clicad aquí si queréis ver poemas cristianos religiosos cortos.

Poemas Largos Religiosos

Al Cristo

Amado Nervo

Señor, entre la sombra voy sin tino;
la fe de mis mayores ya no vierte
su apacible fulgor en mi camino:
¡mi espíritu está triste hasta la muerte!

Busco en vano una estrella que me alumbre;
busco en vano un amor que me redima;
mi divino ideal está en la cumbre,
y yo, ¡pobre de mí!, yazgo en la sima…

La lira que me diste, entre las mofas
de los mundanos, vibra sin concierto;
¡se pierden en la noche mis estrofas,
como el grito de Agar en el desierto!

Y paria de la dicha y solitario,
siento hastío de todo cuanto existe…
Yo, Maestro, cual tú, subo al Calvario,
y no tuve Tabor, cual lo tuviste…

Ten piedad de mi mal; dura es mi pena;
numerosas las lides en que lucho;
fija en mi tu mirada que serena,
y dame, como un tiempo a Magdalena,
la calma: ¡yo también he amado mucho!

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Vuestra soy, para vos nací

Santa Teresa de Jesús

Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
Eterna sabiduría,
Bondad buena al alma mía;
Dios, alteza, un ser, bondad,
La gran vileza mirad,
Que hoy os canta amor así.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes,
Vuestra, pues me redimistes,
Vuestra, pues que me sufristes,
Vuestra, pues que me llamastes,
Vuestra, porque me esperastes,
Vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
Que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
A este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veisme aquí,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma,
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención
Pues por vuestra me ofrecí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz crecida,
Flaqueza o fuerza cumplida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué queréis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
Dad consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno, o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
Sí no, dadme sequedad,
Si abundancia y devoción,
Y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
Sólo hallo paz aquí,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme, pues, sabiduría,
O por amor, ignorancia,
Dadme años de abundancia,
O de hambre y carestía;
Dad tiniebla o claro día
Revolvedme aquí o allí
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
Quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
Morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
Desierto o tierra abundosa,
Sea Job en el dolor,
O Juan que al pecho reposa;
Sea’ viña frutuosa
O estéril, si cumple así.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Sea Josef puesto en cadenas,
O de Egito Adelantado,
O David sufriendo penas,
O ya David encumbrado,
Sea Jonás anegado,
O libertado de allí,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
Haga fruto o no le haga,
Muéstreme la Ley mi llaga,
Goce de Evangelio blando;
Esté penando o gozando,
Sólo Vos en mí viví,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para Vos nací
¿Qué mandáis hacer de mí?

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Glosa a lo divino

San Juan de la Cruz

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

  1. Sabor de bien que es finito,
    lo más que puede llegar
    es cansar el apetito
    y estragar el paladar;
    y así, por toda dulzura
    nunca yo me perderé,
    sino por un no sé qué
    que se halla por ventura.
  2. El corazón generoso
    nunca cura de parar
    donde se puede pasar,
    sino en más dificultoso;
    nada le causa hartura,
    y sube tanto su fe,
    que gusta de un no sé qué
    que se halla por ventura.
  3. El que de amor adolece,
    del divino ser tocado,
    tiene el gusto tan trocado
    que a los gustos desfallece;
    como el que con calentura
    fastidia el manjar que ve,
    y apetece un no sé qué
    que se halla por ventura.
  4. No os maravilléis de aquesto
    que el gusto se quede tal,
    porque es la causa del mal
    ajena de todo el resto;
    y así toda criatura
    enajenada se ve
    y gusta de un no sé qué
    que se halla por ventura.
  5. Que estando la voluntad
    de Divinidad tocada,
    no puede quedar pagada
    sino con Divinidad;
    mas, por ser tal su hermosura
    que sólo se ve por fe,
    gústala en un no sé qué
    que se halla por ventura.
  6. Pues, de tal enamorado,
    decidme si habréis dolor,
    pues que no tiene sabor
    entre todo lo criado;
    solo, sin forma y figura,
    sin hallar arrimo y pie,
    gustando allá un no sé qué
    que se halla por ventura.
  7. No penséis que el interior,
    que es de mucha más valía,
    halla gozo y alegría
    en lo que acá da sabor;
    mas sobre toda hermosura,
    y lo que es y será y fue,
    gusta de allá un no sé qué
    que se halla por ventura.
  8. Más emplea su cuidado,
    quien se quiere aventajar.
    en lo que está por ganar
    que en lo que tiene ganado;
    y así, para más altura,
    yo siempre me inclinaré
    sobre todo a un no sé qué
    que se halla por ventura.
  9. Por lo que por el sentido
    puede acá comprehenderse
    y todo lo que entenderse,
    aunque sea muy subido,
    ni por gracia y hermosura
    yo nunca me perderé,
    sino por un no sé qué
    que se halla por ventura.
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Noche oscura

San Juan de la Cruz

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de
la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación
espiritual.

  1. En una noche oscura,
    con ansias, en amores inflamada
    ¡oh dichosa ventura!,
    salí sin ser notada
    estando ya mi casa sosegada.
  2. A oscuras y segura,
    por la secreta escala disfrazada,
    ¡Oh dichosa ventura!,
    a oscuras y en celada,
    estando ya mi casa sosegada.
  3. En la noche dichosa
    en secreto, que nadie me veía,
    ni yo miraba cosa,
    sin otra luz y guía
    sino la que en el corazón ardía.
  4. Aquésta me guiaba
    más cierto que la luz del mediodía,
    adonde me esperaba
    quien yo bien me sabía,
    en parte donde nadie parecía.
  5. ¡Oh noche que guiaste!
    ¡Oh noche amable más que el alborada!
    ¡Oh noche que juntaste
    Amado con amada,
    amada en el Amado transformada!
  6. En mi pecho florido
    que entero para él sólo se guardaba,
    allí quedó dormido,
    y yo le regalaba,
    y el ventalle de cedros aire daba
  7. El aire de la almena,
    cuando yo sus cabellos esparcía,
    con su mano serena
    en mi cuello hería
    y todos mis sentidos suspendía.
  8. Quedéme y olvidéme,
    el rostro recliné sobre el Amado,
    cesó todo y dejéme,
    dejando mi cuidado
    entre las azucenas olvidado.
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Coplas del alma que pena por ver a Dios

San Juan de la Cruz

  1. En mí yo no vivo ya,
    y sin Dios vivir no puedo;
    pues sin él y sin mí quedo,
    este vivir ¿qué será?
    Mil muertes se me hará,
    pues mi misma vida espero,
    muriendo porque no muero.
  2. Esta vida que yo vivo
    es privación de vivir;
    y así, es continuo morir
    hasta que viva contigo.
    Oye, mi Dios, lo que digo:
    que esta vida no la quiero,
    que muero porque no muero.
  3. Estando ausente de ti
    ¿qué vida puedo tener,
    sino muerte padecer
    la mayor que nunca vi?
    Lástima tengo de mí,
    pues de suerte persevero,
    que muero, porque no muero.
  4. El pez que del agua sale
    aun de alivio no carece,
    que en la muerte que padece
    al fin la muerte le vale.
    ¿Qué muerte habrá que se iguale
    a mi vivir lastimero,
    pues si más vivo más muero?
  5. Cuando me pienso aliviar
    de verte en el Sacramento,
    háceme más sentimiento
    el no te poder gozar;
    todo es para más penar
    por no verte como quiero,
    y muero porque no muero.
  6. Y si me gozo, Señor,
    con esperanza de verte,
    en ver que puedo perderte
    se me dobla mi dolor;
    viviendo en tanto pavor
    y esperando como espero,
    muérome porque no muero.
  7. ¡Sácame de aquesta muerte
    mi Dios, y dame la vida;
    no me tengas impedida
    en este lazo tan fuerte;
    mira que peno por verte,
    y mi mal es tan entero,
    que muero porque no muero.
  8. Lloraré mi muerte ya
    y lamentaré mi vida,
    en tanto que detenida
    por mis pecados está.
    ¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
    cuando yo diga de vero:
    vivo ya porque no muero?
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Delicta carnis

Amado Nervo

Carne, carne maldita que me apartas del cielo;
carne tibia y rosada que me impeles al vicio;
ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo
por vencer tus impulsos, y es en vano, ¡te anhelo
a pesar del flagelo y a pesar del cilicio!

Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos,
y se abraza a mis plantas Afrodita la impura;
me sumerjo en la nieve, mas la templan sus ojos;
me revuelco en un tálamo de punzantes abrojos,
y sus labios lo truecan en deleite y ventura.

Y no encuentro esperanza, ni refugio ni asilo,
y en mis noches, pobladas de febriles quimeras,
me persigue la imagen de la Venus de Milo,
con sus lácteos muñones, con su rostro tranquilo
y las combas triunfales de sus amplias caderas.

.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. …. .. .. ..

¡Oh Señor Jesucristo, guíame por los rectos
derroteros del justo; ya no turben con locas
avideces la calma de mis puros afectos
ni el caliente alabastro de los senos erectos,
ni el marfil de los hombros, ni el coral de las bocas!

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Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe

San Juan de la Cruz

Qué bien sé yo la fonte que mane y corre,
aunque es de noche.

  1. Aquella eterna fonte está escondida,
    que bien sé yo do tiene su manida,
    aunque es de noche.
  2. Su origen no lo sé, pues no le tiene,
    mas sé que todo origen de ella tiene,
    aunque es de noche.
  3. Sé que no puede ser cosa tan bella,
    y que cielos y tierra beben de ella,
    aunque es de noche.
  4. Bien sé que suelo en ella no se halla,
    y que ninguno puede vadealla,
    aunque es de noche.
  5. Su claridad nunca es oscurecida,
    y sé que toda luz de ella es venida,
    aunque es de noche.
  6. Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
    que infiernos, cielos riegan y las gentes,
    aunque es de noche.
  7. El corriente que nace de esta fuente
    bien sé que es tan capaz y omnipotente,
    aunque es de noche.
  8. El corriente que de estas dos procede
    sé que ninguna de ellas le precede,
    aunque es de noche.
  9. Aquesta eterna fonte está escondida
    en este vivo pan por darnos vida,
    aunque es de noche.
  10. Aquí se está llamando a las criaturas,
    y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
    porque es de noche.
  11. Aquesta viva fuente que deseo,
    en este pan de vida yo la veo,
    aunque es de noche.
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Cantigas de Santa María 100

Alfonso X el Sabio

  
Esta é de loor.

Santa Maria, strela do dia,
mostra-nos via pera Deus e nos guia.

Ca veer faze-los errados
que perder foran per pecados
entender de que mui culpados
son; mais per ti son perdõados
da ousadia que lles fazia
fazer folia mais que non deveria.

Santa Maria, strela do dia,
mostra-nos via pera Deus e nos guia.

Amostrar-nos deves carreira
por gãar en toda maneira
a sen par luz e verdadeira
que tu dar-nos podes senlleira;
ca Deus a ti a outorgaria
e a querria por ti dar e daria.

Santa Maria, strela do dia,
mostra-nos via pera Deus e nos guia.

Guiar ben nos pod’ o teu siso
mais ca ren pera Parayso
u Deus ten senpre goy’ e riso
pora quen en el creer quiso;
e prazer-m-ia se te prazia
que foss’ a mia alm’ en tal compannia.

Santa Maria, strela do dia,
mostra-nos via pera Deus e nos guia.

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Nacimiento de Cristo

Por Juana Inés de la Cruz

De la más fragante rosa
Nació la abeja más bella,
A quien el limpio rocío
Dio purísima materia.

Nace, pues, y apenas nace,
Cuando en la misma moneda,
Lo que en perlas recibió
Empieza a pagar en perlas.

Que llora el alba, no es mucho
Que es costumbre en su belleza;
Mas ¿quién hay que no se admire
De que el sol lágrimas vierta?

Si es por secundar la rosa,
Es ociosa diligencia,
Pues no es menester rocío
Después de nacer la abeja.

Y más cuando en la clausura
De su virginal pureza
Ni antecedente haber pudo,
Ni puede haber quien suceda,

¿Pues a que fin es el llanto,
que dulcemente riega?
Quien no puede dar más fruto
¿qué importa que estéril sea?

Mas ay, que la abeja tiene
Tan íntima dependencia
Siempre con la rosa, que
Depende su vida de ella;

Pues dándole néctar puro,
Que sus fragancias engendran,
No sólo antes le concibe
Pero después le alimenta.

Hijo y madre, en tan divinas
Peregrinas competencias,
Ninguno queda deudor,
Y ambos obligados quedan.

La abeja paga el rocío
De que la rosa la engendra,
Y ella vuelve a retornarle con
Lo mismo que la engendra.

Ayudando el uno al otro
Con mutua correspondencia,
La abeja a la flor fecunda,
Y ella a la abeja sustenta.

Pues si por eso es el llanto,
Llore Jesús, norabuena,
Que lo que expende en rocío
Cobrará después en néctar.

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